Bitcoin: dónde estamos, hacia dónde vamos y posibles riesgos. (I)

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Hace unos días aparecía la noticia de que Satoshi Nakamoto, o al menos la principal persona que representa ese nombre, es un ciudadano australiano llamado Craig Steven Wright. En algunos lugares no se creen para nada que verdaderamente Wright sea el creador del paper que dio vida a Bitcoin, otros sin embargo, dan por hecho que es él.

Pero saliendo de la polémica sobre la identidad del creador o creadores del bitcoin, ¿qué es? ¿dónde estamos? y lo que es más complicado, ¿cuál es la situación jurídica de ésta criptomoneda en España?

En el año 2008, Satoshi Nakamoto, persona ficticia cuya identidad era desconocida, publicó un paper donde revela su idea para una versión de dinero electrónico basado en la tecnología P2P. Lo que pretendía era resolver el problema de que la moneda, que al ser electrónica se trata de datos, no pudiera ser copiada y no se pudiera usar por un mismo usuario la misma criptomoneda varias veces. Parece ser que la crisis financiera fue el caldo de cultivo perfecto  para que surja una nueva moneda electrónica: Bitcoin.

Sin embargo, Bitcoin precisa de una tecnología que permita realizar transacciones de forma fiable y segura, sin  intermediarios. Y para ello nace la espina dorsal de Bitcoin, que es la tecnología blockchain. En líneas muy generales, el blockchain te permite realizar esas transacciones financieras entre dos personas de forma segura, confiable e irreversible, sin necesidad de utilizar un intermediario para establecer una relación de confianza entre las partes. Esta eliminación de intermediarios posibilita una importante disminución de los costes. Además, los datos de estas transacciones son imposibles de falsificar una vez registrados. Ni siquiera se pueden borrar, conteniendo la base de datos  un histórico de todas y cada una de las operaciones desde la creación del blockchain. Las transacciones son públicas pero anónimas, no se pueden asociar a nadie.

Un bitcoin se genera usando ciertos algoritmos, y para conseguirla, así como para gestionar las transacciones, se necesita potencia de proceso: poner a tu ordenador a trabajar para crear nuevos bloques y aprobar transacciones es lo que se conoce como minar Bitcoins. Pero sin duda, todos estos aspectos técnicos los explica mucho mejor mi amigo Víctor, que como ingeniero que es, se trata de un experto en la materia 😉.

Y jurídicamente, ¿en qué situación nos encontramos? Es de vital importancia ver como  calificariamos jurídicamente las criptomonedas. Habrá que buscar en todas las herramientas que nos ofrece el ordenamiento jurídico para ver qué se le puede parecer, ¿dinero electrónico? ¿moneda fiduciaria? ¿qué es? En algunos países del mundo se le considera moneda privada, moneda de curso no legal, moneda electrónica etc.

El Banco de España, en 2014, publicó un extenso artículo al respecto. En su segunda página, nos dice que el Bitcoin puede considerarse, de facto, como una moneda internacional no anclada a ningún país en particular. En este sentido nos dice una obviedad: no estaría sometida en los pagos internacionales a las fluctuaciones de los tipos de cambio.

En general, la visión que toma el Banco de España de Bitcoin es sumamente pesimista, incidiendo en las principales amenazas que podría generar, que en síntesis son:

  • Financiación de actividades ilícitas y/o blanqueo de capitales.

    Tal y como se generan las transacciones, es tremendamente difícil identificar los posibles comportamientos sospechosos de actividad ilícitas. No obstante, la regulación estadounidense impone que las casas de cambio que efectúen operaciones de compra/venta de las divisas virtuales por dinero de curso legal como quienes actúen como mineros de Bitcoins tienen la obligación de registrarse como empresas prestatarias de servicios monetarios y cumplir con la normativa de blanqueo de capitales y financiación del terrorismo.

    El factor de anonimato, junto al de agilidad y sencillez de uso de Bitcoin, con la que se pueden transferir los fondos entre dos puntos distantes, han provocado la aceptación de Bitcoin como medio de pago en páginas web que desarrollan actividades ilícitas como, por ejemplo, la venta de drogas, el fomento de la explotación sexual o la comercialización de pornografía infantil a través de la red Tor.

  • Efectos reputacionales negativos sobre los medios de pago electrónicos.

    En opinión del Banco de España, el empleo generalizado de sistemas de pago electrónico emergentes por parte de redes de crimen organizado puede deteriorar la confianza del público en otras iniciativas electrónicas.

  • Tendencias oligopolísticas en la creación de la moneda.

    La elevada capacidad computacional requerida para crear bitcoins implica que, en la práctica, esta actividad esté dominada por un reducido grupo de actores.

  • Posibles transacciones fraudulentas.

    En la medida en que los protocolos sobre los que se asienta Bitcoin están basados en software abierto, la implementación de sus diferentes versiones no tiene por qué producirse de manera uniforme entre todos los usuarios. No existen tampoco  garantías de que éstas hayan sido suficientemente testadas antes de su puesta en producción. Por lo tanto, desajustes en el ritmo de actualización de los paquetes informáticos han ocasionado que, puntualmente, transacciones duplicadas hayan sido dadas por buenas siendo, a posteriori, rechazadas en otros puntos de validación.

  • Impacto sobre la estabilidad financiera y  de precios.

    La volatilidad de la tasa de intercambio de Bitcoins respecto a divisas o metales preciosos aporta un considerable elemento de incertidumbre. Además, el nivel de aceptación y uso de estas unidades monetarias es difícil de anticipar, a priori, por encontrarse éstas aún en una fase de implantación temprana.

    Los usuarios de Bitcoin están, por tanto, expuestos a significativos riesgos operacionales y financieros (tanto de crédito como de liquidez), no existiendo tampoco claridad suficiente acerca del marco jurídico aplicable en caso de incidencias.

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También en el Congreso de los Diputados surgió interés sobre la calificación jurídica del Bitcoin y las criptomonedas en general. Así bien, el grupo parlamentario socialista realizó a la mesa del Congreso la siguiente pregunta en 2014: ¿Qué normativa fiscal aplica el Gobierno en relación con la adquisición y uso de monedas alternativas como el Bitcoin? ¿piensa el Gobierno adaptar dicha normativa al objeto de evitar el fraude fiscal?

La respuesta, que no pudo echar más balones fuera, nos recuerda que este tipo de monedas electrónicas aún tienen “carácter incipiente y un uso muy restringido” en España, si bien están sujetos a la misma normativa que, por ejemplo, el dinero en metálico si “las autoridades monetarias y financieras consideren que el bitcoin es un medio electrónico concebido para ser utilizado como medio de pago al portador”. Esto supondría, por ejemplo, que las bitcoin quedarían sujetas a la limitación de pago en efectivo que establece que no pueden pagarse en efectivo las operaciones superiores a 2.500 euros cuando medio una persona jurídica.

Por su lado, el Instituto de Contabilidad y Auditoria de Cuentas, adscrito al Ministerio de Hacienda, a efectos contables, respondió a una consulta de la siguiente manera:

  • En caso de compraventa de bitcoin a cambio de comisión, las monedas virtuales deben ser consideradas como existencias.
  • En el resto de casos, como parte del inmovilizado intangible.

Por otro lado, mediante consulta a la Subdirección general de impuestos a las personas jurídicas, la consulta realiza un símil  del dinero virtual con el dinero electrónico.

Mediante una consulta al Ministerio de Hacienda respecto si se aplica la Ley del Juego a las casas de apuestas que operaban con Bitcoin, Hacienda insistió en un primer momento que no puede considerarse Bitcoin como dinero, pero que sí sería considerable como tal con la finalidad de que se pueda aplicar la Ley de Juego a esas casas de apuestas.

Por tanto, teniendo en cuenta que se podría aplicar la limitación de 2.500 euros, y que afectos de la Ley de Juego se considera el Bitcoin como dinero, ¿entonces qué es?

Ahora estamos expectantes para saber qué nos dicen desde Europa donde en febrero el Parlamento Europeo dio a conocer el Proyecto de Informe sobre monedas virtuales en el cual ya se indicaba  que Bitcoin y la tecnología blackchain no es algo inminente, si no que se trata de  una realidad de carácter mundial. Esta quizá es una forma de dirigirse al Bitcoin y al resto de criptomonedas desde una óptica mucho más optimista que las tímidas y desconfiadas visiones que se ha ido dando desde distintos órganos en España, pero eso para otro post.

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